La mejor forma de celebrar San Valentín es cuidar lo que
tanto nos hacer querer: nuestro corazón. Y para cuidarlo, además de los pilares
básicos que siempre repetimos en los talleres (alimentación, ejercicio físico,
medicación y no estrés), hoy queremos hablaros de los beneficios inesperados
del amor para nuestra salud cardiovascular. En definitiva, te animamos a cuidar
tu corazón queriendo.
Al parecer, el hecho de estar enamorado hace que los niveles de estrés crónico sean más bajos, y por tanto también lo sea el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Según este artículo, se reduce la producción de hormonas como el cortisol, que eleva la tensión arterial y nos produce estrés. Al estar enamorados, los niveles de esta hormona bajan de manera natural y se palian los efectos negativos del estrés crónico.
El amor aumenta, además, la producción de dopamina, oxitocina y norepinefrina. Pero ¿qué función tienen cada una de estas sustancias? ¿Cuál es la química del amor?
La dopamina se
asocia, comúnmente, con el sistema de placer
del cerebro, dando lugar a sentimientos de placer y refuerzo que nos motivan a
hacer ciertas actividades. Se libera a través de experiencias naturales
placenteras, tales como el sexo o la comida. Diferentes investigaciones han demostrado que cuando nos
encontramos en plena etapa del enamoramiento, se produce un aumento en
la actividad de las áreas del cerebro relacionadas con la energía y la euforia,
en el lado derecho, donde se concentran niveles más altos de dopamina.
La norepinefrina o noradrenalina induce euforia en el cerebro, excitando al
cuerpo y dándole una dosis refuerzo de adrenalina natural. Esto causa que el
corazón lata más fuerte y la presión sanguínea aumente. Por ello, en ocasiones,
parece que se nos sale el corazón o nos sudan las manos cuando vemos a alguien
por quién nos sentimos atraídos. Finalmente, la oxitocina, a la que se la conoce, como “la hormona del amor, de los abrazos o de los mimosos”, es la que nos aporta los instintos de ternura y protección. Esta hormona es mejor conocida por su papel en la inducción del parto estimulando las contracciones. Pero recientemente se ha observado que puede influenciar además en nuestra habilidad para unirnos a otros, dado que liberamos esta hormona cuando nos tocamos y abrazamos. El aumento máximo de oxitocina lo tiene lugar durante el orgasmo.
