En los rostros de los que participamos en esta experiencia aparece la alegría y el deseo de aventura. Ya no es como el año pasado cuando participamos con la Sociedad Española del Cardiología. Entonces éramos novatos. Hoy, la mayoría del grupo ya conoce la experiencia del Camino, además lleva un año realizando el Camino de Santiago por la ruta de la Plata. Aunque hay gente nueva que se ha incorporado a este viaje, pronto se integran en el grupo y parece que no hay nuevos, ni viejos.
Es cierto que, la mayoría, ya vivimos la experiencia de peregrinar a Santiago y saludar al Apóstol, aunque ahora vamos a Finisterre (al final de la tierra), ¿querrá decirnos algo esta experiencia?
Sí, todos, las 35 personas que peregrinamos vamos acompañados por el Apóstol, aunque no lo notemos. Vamos al final de la tierra, misterio que está transmitido de generación en generación. No sé, pero este hecho me hace pensar que quizás este viaje sea una metáfora de nuestra vida. Nosotros, los que sufrimos un episodio cardiaco y nuestros familiares, también necesitamos ir a lo más profundo de nosotros mismos, al misterio de nuestras vidas, de nuestra existencia.
Recuerdo el día de mi infarto. Entonces, me pareció que caminaba a la profundidad de mi existencia, a mi finitud como ser humano. Pero también apareció una dimensión distinta, transcendente, que me hacia arraigarme a la tierra, a la vida.
Sí, un grupo de personas que ha vivido un episodio cardiaco y sus familiares, hoy sábado 10 de septiembre, comienza la aventura de querer mirar el final de la tierra. Pero antes pasaremos por Santiago de Compostela, para saludar al Santo y que éste bendiga nuestra aventura y nos ayude a descubrir lo hermoso, lo profundo, lo auténtico que es cada vida vivida que va dirección a Finisterre.
Un peregrino con Corazón
Un peregrino con Corazón

