Esta etapa discurre por sendas del antiguo Camino Real a Fisterra. Hay muchas cuestas entre bosques y grandes pistas de tierra llana. Vamos pasando por núcleos rurales como Portocamiño y Vilaseira. Son 24 Km .
Es duro, la gente está cansada, pero quieren continuar. Se presentan dificultades, desde no tener agua o no poder comer por no haber lugares para que el grupo pueda almorzar.
Hoy, las dificultades me han hecho caer en la cuenta de cómo nos comportamos en la vida cotidiana. Lo fácil es echar la culpa a otros, pero lo auténtico es asumirlas y poner en valor todas nuestras riquezas personales.
Recuerdo que con el infarto, lo primero que hice fue buscar al culpable del hecho, pero sin asumir determinados aspectos de mi vida favorecedores del episodio cardiaco: tabaco, la comida, sedentarismo...Gracias a la rehabilitación cardiaca caí en la importancia de estos determinantes de mi salud.
Este día, creo que a todos no ha hecho pensar que ante las dificultades no hay que mirar a otro lado, sino poner la mirada al frente, aunque el dolor nos quiera paralizar y continuar caminando. No es cuestión de llegar el primero, sino de llegar.
Ya nos estamos aproximando a Fisterra, deseamos ardientemente que esta metáfora del fin de la tierra, se haga realidad en nuestras vidas, para que cada uno de nosotros podamos entrar en lo profundo y auténtico de lo que somos: nuestra humanidad.
Un peregrino con Corazón
Un peregrino con Corazón
