Hola soy Nuria, trabajo como fisioterapeuta y hace unos meses me encomendaron la puesta en marcha de la rehabilitación cardiaca en mi centro. Para mí fue un reto profesional, todo era nuevo. Al principio tenía cierta inseguridad ya que los consideraba pacientes complicados, que su situación se podía agravar durante el ejercicio.
Realice una estancia clínica en un hospital con amplia experiencia en el abordaje de esta patología donde me desmontaron muchas de mis falsas creencias. El ambiente era relajado, positivo, se transmitían buenas vibraciones y los pacientes acudían con interés al tratamiento, aceptando las recomendaciones de los profesionales. Los compañeros me transmitieron su experiencia, indicándome que estos pacientes estaban muy controlados durante el ejercicio y existían protocolos para cualquier incidente que se pudiera presentar, aunque estos eran muy infrecuentes.
Mi experiencia tras trabajar con tres grupos de pacientes es muy buena. Los pacientes mejoran su condición física, aprenden a controlar la intensidad y el tipo de ejercicio que deben realizar, pierden el miedo a la actividad física y comprueban que pueden llevar una vida activa y normal dentro de sus capacidades.
La mayoría de los pacientes no realizaba ejercicio físico antes del infarto. Durante la realización del programa de rehabilitación cardiaca ven como mejoran y aumentan su capacidad física y esto permite que integren la actividad física en su vida diaria.
Desde el punto de vista profesional me he integrado en un equipo multidisciplinar muy motivado con el que he aprendido mucho y sigo aprendiendo día a día. Todos colaboramos para que el programa tenga éxito y en definitiva, para mejorar la calidad de vida de los pacientes. Intentamos implicar al paciente para que defina sus propios objetivos de tratamiento dentro de sus posibilidades.
Esta experiencia me ha resultado muy positiva y enriquecedora tanto a nivel personal como profesional. Espero que entre todos estemos contribuyendo a ayudar a los pacientes que pasan por nuestro programa a afrontar mejor su enfermedad.
Nuria Caraballo Camacho


