Ten información, no tengas miedo

Por Escuela de Pacientes - 3:52

Soy Gustavo Álvarez, paciente anticoagulado desde que me operaron del corazón en el año 2003. Me sustituyeron una válvula aórtica por una prótesis mecánica aórtica. Desde el día que salí del hospital estoy día a día aprendiendo, intentándome formar e informar. Intentando hacer, como decía el poeta, “camino al andar”. Valorando la belleza de cada amanecer, con ánimo e ilusión, y con optimismo en los días de tormenta. Actualmente formo parte de la Asociación Sevillana de Pacientes Anticoagulados y Portadores de Válvulas Cardiacas (ASPAYPVC), como vicepresidente. Las asociaciones que cada día son más numerosas, proporcionan apoyo, información, convivencia. Ayudan a que la voz de un paciente  pueda ser oída y escuchada  con más facilidad y consistencia.  En Andalucía contamos con la asociación de Cádiz, Córdoba, Granada, Málaga y Sevilla. Además se sabe que se están creando otras en otros puntos de nuestra comunidad. Una gran noticia para los pacientes.
En mi experiencia como paciente anticoagulado puedo decir que ante todo la mejor herramienta y la mejor medicina para llevar el mejor control posible es la INFORMACIÓN. La formación y la información de nuestras patologías y de los anticoagulantes y de su tratamiento nos proporcionan mayor tranquilidad, seguridad y en general mejor autoestima en nosotros mismos, puesto que somos los principales responsables de la búsqueda de una buena calidad de vida como pacientes.  Como dicen unos buenos amigos anticoagulados: TEN INFORMACIÓN, NO TENGAS MIEDO.
Hoy estamos de enhorabuena al iniciarse un blog para los pacientes anticoagulados, dentro de este importantísimo ámbito, que es la Escuela de Pacientes. Tenemos mucho en común, puesto que las asociaciones y la Escuela de Pacientes persiguen entre otros fines, la difusión de la información necesaria, para llevar con las mejores condiciones nuestras patologías.
Una pequeña introducción a este gran mundo de la anticoagulación y los anticoagulados:
   Los anticoagulantes orales son medicamentos que nos ayudan a prevenir situaciones de riesgo en pacientes que por diferentes patologías tienen que estar en  tratamiento anticoagulante oral (TAO).  Previenen la posible formación de trombos.  En España son ya cerca de un millón de personas las que están en tratamiento anticoagulante. Y cada año se estima que se añaden unos cien mil nuevos pacientes.
Los anticoagulantes orales fueron descubiertos en la primera mitad del siglo pasado a raíz de una enfermedad hemorrágica del ganado vacuno.  Se dieron cuenta de los beneficios en el uso controlado en la clínica humana,  en la prevención de la enfermedad tromboembólica
En los años 80, se estandarizaron los reactivos y se creó el término, por la Organización Mundial de la Salud, de INR (Internacional Normalized Ratio), que sirve  para expresar los resultados del tiempo de protombina, normalizados, en todo el mundo.  
Hay dos tipos principales de anticoagulantes, los que se inyectan en vena o por vía subcutánea  (como la heparina), y los que se toman en comprimidos. De los que se toman por vía oral podemos dividirlos en dos grupos:
·        Inhibidores de los factores de la coagulación vitamina K dependientes, como el acenocumarol (Sintrom @R) o la warfarina ( Aldocumar @R).
·        Inhibidores directos de los factores de la coagulación, como el dabigatrán (Pradaxa@R) y el rivaroxaban (Xareltor@R).
Los anticoagulantes más utilizados son los “las antivitaminas k”, es decir, el Sintrom y el Aldocumar, que llevamos más tiempo conociéndolos.
Estos necesitan  de unos controles regulares para  procurar mantener el INR dentro del rango que nos han designado dependiendo de nuestra patología. El paciente mejor controlado es el que más tiempo mantiene sus cifras de INR dentro de rango. Así de esta manera se supone está previniendo de forma óptima cualquier complicación relacionada con la producción de trombos.
Luego podemos decir que llevando un buen control nuestra calidad de vida como paciente anticoagulado mejora considerablemente.
Entre un control y otro no debería de producirse un amplio intervalo de tiempo, para que así cualquier modificación en nuestro resultado del INR, se pueda regular con más prontitud.  Ya hay muchas personas y administraciones que realizan y facilitan respectivamente el autocontrol. Se ha demostrado que el autocontrol ayuda al mejor seguimiento y mejor evolución del TAO. Eso sí, siempre bajo la supervisión y la formación de los profesionales sanitarios y siempre con una óptima preparación para poder realizar el autocontrol.

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