Comenzamos dentro de Portugal, a unos metros se ve un cartel que indica España. Comenzamos en Tui, a orilla del Miño y todos vamos a su catedral para que sellen nuestra credencial y se demuestre que estuvimos y comenzamos en TUI.
El camino es bonito y relativamente cómodo, pero nos espera una sorpresa, el final de la etapa. Recorremos cerca de 5 kms entre naves comerciales. Un paisaje desolador, todo cerrado (es domingo).
Volvemos a Vigo a descansar y a preparar la segunda. En el silencio de la noche, me viene el final de la etapa de O Porriño y me hace recordar mi infarto. Mi vida iba bien, todo marchaba según lo programado y sin explicación parece que se quiere truncar: un infarto, pero gracias a los sanitarios, a la familia y amigos lo superé. Como hoy, todo iba bien y en un momento determinado nos encontramos con una desagradable sorpresa: el final de la etapa; pero ahí estaban los compañeros de camino que unos a otros nos animábamos a continuar y llegar a la meta.
Por cierto, ¿Por qué el albergue del peregrino lo sitúan al final de los pueblos?
Un peregrino con corazón

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