Otro año dispuesto a caminar hacia Santiago. Seguimos empeñados en normalizar nuestras vidas. Por diversas circunstancias, en algún momento de nuestras vidas, el corazón nos dio un susto y nos hizo mirar la vida de otra manera.
Este año, en la Unidad de Rehabilitación Cardiaca del Hospital Universitario de Valme (Sevilla) hemos vuelto a organizar el camino a Santiago. Vamos a ir por el “Camino Portugués”. Desde Tui a Santiago, unos 119 Kms. Somos 15 pacientes que hemos pasado por la unidad. Nos acompañan alguno sanitarios (Margarita Reina, directora de enfermería, a la cabeza), dispuestos a apoyar esta aventura y como no, nuestras familias y amigos.
Comenzamos el proyecto con ánimo renovado, ya es la tercera vez que vamos a Galicia y nos ponemos manos a la obra. Queremos vivir de nuevo la experiencia de caminar juntos, con un objetivo común: llegar a Santiago de Compostela y saludar al Sr. Santiago y decirle que para nosotros la vida es importante, que nuestro corazón sigue latiendo y más cosas que, cada uno en lo secreto y en lo profundo, quiere decirle.
Cada uno de los que peregrinamos a Santiago hemos ido organizando nuestro equipaje, tenemos la sensación de que algo se nos ha olvidado. También hemos metido en nuestras mochilas nuestras alegrías, nuestras adversidades y nuestros proyectos. En el camino nos vamos dando cuenta de que muchas cosas que hemos echado en la maleta no nos sirven de nada, más bien es un lastre para caminar. Este pensamiento no es nuevo para nosotros, cuando hemos estado con dificultades con el corazón, nos hemos dado cuenta de que muchas historias que llevamos en nuestras espalda no nos han servido para nada, más bien para lo contrario, para sentirnos peor.
Por fin, ha llegado el día, ya estamos en el glorioso (El campo de fútbol del Betis). Hay saludos, alegrías, fotos de recuerdo, nuevas gestes que se incorporan y todos en el autobús dirección a Vigo. ¡Comienza el Camino! Y la primera prueba que pone a luz el deseo de hacerlo en común es en la parada para el almuerzo. Todos bajamos con nuestra comida e inmediatamente todos comenzamos a compartir. Desde el primer momento se hace una mesa común: ¡buen comienzo! Y así, preocupados unos de otros, ha sido la constante de esta aventura.
Todas estas pequeñas experiencias me hacen pensar que la adversidad y la enfermedad, para muchos de nosotros, se ha convertido en oportunidad para reencontrarnos con nosotros mismos y los demás y para valorar todo aquello que nos hace más auténtico y más persona.
Por fin en Vigo, ¡duro trayecto! Lugar donde estaremos dos días. Todos a cenar y a descansar porque al dia siguiente comienza la primera etapa: Tui-O Porriño. ¡Que ilusión!, pero también hay expresiones de incertidumbre, de no saber si vamos a concluir nuestras etapas.
Un peregrino con corazón.






