Mi nombre es Doroteo y tengo 63 años. El 1 de junio de 2004 sufrí una Infarto Agudo de Miocardio, que hizo que mi corazón necesitara 12 stent para seguir funcionando. Desde entonces, tengo declarada la incapacidad permanente en grado absoluta.
Quiero explicar con sencillez, en estas cuatro letras, mi vivencia con la enfermedad, para que llegue a todo el mundo de la manera más clara posible. Lo que estoy escribiendo, ya lo conté verbalmente en el Programa de Rehabilitación Cardiaca del Hospital de Valme, y lo compartí con mis compañeros en la terapia de grupo.
Mi vivencia con la enfermedad ha ido por etapas. La primera, el momento del infarto, fue la más dura. Sobre todo por el impacto emocional que me produjo al principio. Pasas de una vida activa a verte ingresado, con muchos aparatos a tu alrededor, que creo reproducían los latidos del corazón. Recuerdo que cuando me emocionaba, me preocupaba o me movía bruscamente, estos empezaban a sonar. Por mi mente, pasaban muchas dudas e incertidumbre. Me preguntaba cómo iba a salir de esto, cómo iba a recuperarme y qué calidad de vida me quedaría.
También pensaba mucho en mi familia. Ellos también sufrían. Pero los veía a todos juntos y unidos, y eso me daba fuerzas, para salir de esa situación, teniendo fe en el equipo médico. También pensé en mi situación económica, en todo lo que podía haber hecho bien. Te da tiempo a pensar en muchas cosas. Pero sobre todo aprendes que la vida es preciosa y que cambia en un instante, alterando todos los planes en un abrir y cerrar de ojos.
Recuerdo, que al principio mi familia se pasaba de protección. Te sientes, no sé como calificarlo… pero creo que este ejemplo lo resume: vivo en una casa con dos plantas y mi familia decidió cambiar el dormitorio a la planta de abajo para que no subiera escaleras. Imaginaros cuando hablamos de vida sexual…
Voy a contar lo que me ayudó a mejorar.
Sobre todo, el apoyo de mi familia. Es preciso y esencial para sentirte bien. Además, creo que tener información sobre la enfermedad es fundamental. Tienes que estar al día y conocerla. Para ello yo empecé a asistir a charlas, ciclos de conferencias, jornadas y actividades preventivas y educativas, terapia familiar de grupo, deshabituación tabáquica… resumiendo: aprendí hábitos de vida saludable. Y esto gracias a la Unidad de Rehabilitación Cardiaca del Hospital de Valme.
Por lo tanto, para mí, contar con estos profesionales y realizar con el grupo de compañeros, con los mismos problemas que yo, la tabla de ejercicios, fue fundamental. Además, la terapia de grupo, asistir a los ciclos de conferencias y charlas de nutrición, sexualidad u obesidad, me ha dado un montón de satisfacciones muy importantes. Tanto para mí, como para los míos: recuperarme, valerme por mí mismo y tener calidad de vida. Fijaros la importancia que tiene esta rehabilitación, que algunos de los miembros del grupo, logró incorporarse de nuevo a su vida laboral.
Por eso quiero dar las gracias a mi cardiólogo, el Dr. Juan Antonio Fournier Andray, al equipo de Rehabilitación Cardiaca del Hospital de Valme, Margarita Reina, Anabel Martín, José Antonio Mora y el Doctor Caparrós. Y compartir la alegría de vivir que tengo ahora con ellos, mi familia mis amigos y compañeros de la Asociación Nazarena de Enfermedades Cardiacos (ASANCOR), donde los martes, jueves y sábados, realizamos la tabla de ejercicios. También a la Coordinadora de Asociaciones de Enfermos Cardiacos del Área de Valme y a la Asociación de Vecinos de Las Portadas, de las que formo parte de sus juntas directivas. Con estas actividades me mantengo ocupado y ejercito mi mente, algo que también aconsejo para mejorar en esta enfermedad.
Doy las gracias también a mis compañeros de baile del centro de Día de Mayores: Juan González y Mati, y a mi profesor Francisco Arjona, que nos ha acogido con mucho cariño. Allí aprendemos a bailar y lo pasamos bien. Bailando hacemos ejercicios de coordinación y nos divertimos, resulta muy gratificantes. A los talleres les dedicamos tiempo y entusiasmo, pero, sobre todo, potenciamos la convivencia y la vida social activa. En resumen, somos felices y esto ayuda a tener una vida sana.
Gracias a todos los que formáis parte de mi vida.
Un abrazo,
Doroteo García M.



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